Qué interesante debate estáis planteando aquí y qué difícil!!!
Siempre que me he preguntado acerca de las virtudes y defectos de las religiones, nunca he sabido muy bien a qué conclusión llegar. Ahí van unas cuantas reflexiones muy muy personales más, para ponerlas en la mesa.
En primer lugar, pienso que habría que distinguir al menos entre:
- religión como ideología pura o conjunto de ideas que ofrece una determinada cosmovisión del mundo (teología, mitos, ritual) y nos prescribe cómo debemos actuar dentro de él (moral);
- religión como organización institucional. Es decir, una estructura o corporación social, económica y política (iglesia, secta, chamán, sacerdocio, etc.).
- religión como sentimiento abstracto que permite al hombre plantearse “lo trascendente”. Eso que los teólogos más fenomenológico s llaman “el misterio” (que no tiene que ver con lo que nosotros entendemos como “el mundo del misterio”:P ).
- religión como proceso neuropsicológi co que propicia determinados estados de la mente y la conciencia. Unos estados mentales, cultural y tradicionalmen te, interpretados como experiencias que, de algún modo, acercan o ponen en contacto con los dioses.
En segundo lugar, a esto que muestra las muchas facetas o niveles que plantea el término “religión” (y seguro que los expertos le sacan más punta que yo al tema), convendría no olvidarse de que el Bien y Mal, bajo mi punto de vista, son categorías para enjuiciar la realidad absolutamente relativas. No sólo según la cultura de la que se forme parte, sino la época a la que se pertenezca. Seguro que dentro de unos siglos, gran parte de la idea de “lo bueno” y de “lo malo” que manejamos en el año 2012 causará risa, extrañeza o vergüenza, como ahora nos pasa a nosotros con ciertos intentos de hacer el Bien social en el pasado y que, hoy día, consideramos una barbaridad. Quizás, más que tender a enjuiciar el pasado o juzgar la validez de las cosas por lo que fueron o dejaron de ser, deberíamos tratar de comprenderlo, sin necesidad de que eso justifique las acciones o los actos cometidos.
Es más, creo que lo importante no es si la religión ha de seguir existiendo en virtud de aquello que fue. Si no que la mejor manera de abordar el asunto es qué queremos que sea la religión de ahora en adelante, sin que para tomar esa decisión, libremente, nadie nos ate las manos haciendo balance de los actos pasados (“buenos” o “malos” desde las categorías del siglo XXI).
Mucho me temo que ninguna categoría social o cultural resiste una “hemeroteca histórica”. Baste recordar cuántos asesinatos se han cometido por amor, cuántas tropelías se han cometido en nombre de la democracia, la libertad o la paz y, no por ello, expulsaremos de nuestras vidas el amor, la democracia, la libertad o la paz. Creo que es mejor construir un futuro para la religión acorde a nuestro marco social de libertades y obligaciones, libre pensamiento, estado de derecho, conocimientos de neurociencia, etc. etc. al mismo tiempo que comprender su pasado sin justificarlo, sino para aprender de él.
Perdonadme por el rollo que he "soltao".